Desprendí lágrimas por todos los poros de mi piel, mi cuerpo, estaba débil, sin color, sin sintonía ninguna.
El dolor, se hacía conmigo, podía ver como se personificaba justo a mi lado, y se reía de mí, haciendome volver a ser una niña indefensa, presa del terror, y llorar de aquella terrible pesadilla.
Pero un día , las pequeñas fuerzas que quedaban en mí, se encararon contra el dolor, y ahora solo queda....
silencio.
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