sábado, 19 de marzo de 2011

Odio aquellos momentos, en los que una se encuentra triste, que sólo quiere que la abracen, que no entiendan de horas ni minutos, no estar en casa, y dejar de pensar en negativo, dejar de pensar que agobio a las personas, dejar de existir por algunos minutos.
Ir a cualquier sitio que sea desconocido, tumbarme en la hierba y mirar a las estrellas, y preguntarle a la Luna, que hizo para ser tan grande y brillar tanto.


Puedo llegar a ser las persona más odiosa del mundo, la más agobiante, la más nerviosa, y hasta la más cariñosa...pero, aunque intente sacar a personas de malas situaciones, hacer lo imposible, solucionar problemas, sacar sonrisas, ser sincera, hacer regalos o hacer cualquier cosa para que alguien se sienta bien, lo máximo que me puedo llevar, es muchas gracias, y aunque sean dos palabras, me llena.
Me llena de alegría ver como esa persona es feliz, ha conseguido su propósito o está en ello, que ha alcanzado, uno de sus muchos caprichos, por decirlo de alguna manera.

Pero, ¿quién me ayuda a mí?

No hay comentarios:

Publicar un comentario