Ir a cualquier sitio que sea desconocido, tumbarme en la hierba y mirar a las estrellas, y preguntarle a la Luna, que hizo para ser tan grande y brillar tanto.
Puedo llegar a ser las persona más odiosa del mundo, la más agobiante, la más nerviosa, y hasta la más cariñosa...pero, aunque intente sacar a personas de malas situaciones, hacer lo imposible, solucionar problemas, sacar sonrisas, ser sincera, hacer regalos o hacer cualquier cosa para que alguien se sienta bien, lo máximo que me puedo llevar, es muchas gracias, y aunque sean dos palabras, me llena.
Me llena de alegría ver como esa persona es feliz, ha conseguido su propósito o está en ello, que ha alcanzado, uno de sus muchos caprichos, por decirlo de alguna manera.
Pero, ¿quién me ayuda a mí?
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